El salto a lo desconocido

En pláticas con varios de ustedes, repetidas ocasiones he mencionado que cada persona tiene una emoción que le da cordura, y que ésta es siempre una de las emociones astringentes o limitantes, de las cuales las mas comunes son el miedo,. Repugnancia, dolor, tristeza o soledad.

Algunos preguntarán que pasa con el amor, la ira, la furia, la alegría o el placer. Son emociones pero son del tipo expansivo. Cada persona tiene facilidad natural por temperamento para una emoción limitante y una expansiva, en mi caso son la repugnancia y la furia.

La única forma de que una persona vaya a dar al mundo mágico es a través de la emoción limitante, que se presenta por lo menos una vez en el curso de la vida, y en ocasiones por un maestro. Quiero decir que el maestro no siempre es necesario. Hay un momento en que se hace una elección en base a una emoción limitante, pero comúnmente es a través de un maestro. En los libros de Carlos Castaneda siempre me llamó la atención que mencionen que los brujos deben ser engañados, realmente creo que el método para seleccionar un Nagual en ese caso fue un poco raro; como he dicho, en las otras líneas no se aceptan voluntarios ni se hacen engaños, sino se actúa de manera desinteresada y siguiendo los designios.

Cuando se "recluta" a alguien como en el caso de CC, el maestro suele usar una emoción limitante para mantener el control; por ejemplo, en el caso de Carlos Castaneda, Don Juan y El Nagual Julián, se habla de variaciones del miedo.

Es necesario en un principio que exista esa emoción limitante para obligar a la guerrero a limitase y ser moderado, por lo general de ahí sale la energía necesaria para el salto a lo desconocido.

Desgraciadamente muchos buscadores de la verdad no hacen un salto a lo desconocido, sino al amor, la ira, etc., es decir, no brincan a un mundo desconocido, solo cambian la limitación por la saciedad.

El verdadero salto a lo desconocido es similar a brincar y quedar al borde del abismo ( NO BRINCAR AL OTRO LADO DIRECTO ) y de ahí enfrentarse a lo desconocido… si sabemos que esperamos encontrar no estamos yendo a lo desconocido.

En Historias de algunos brujos mencioné las historias de 4 brujos modernos; es necesario observar que lo que hizo que Javier fracasara y fuera disfuncional fue el regresar a una emoción limitante, por el temor a las emociones expansivas.

Es necesario notar que los guerreros están listos para pelear su ultima batalla en cualquier momento, pero no nomás a lo loco; un guerrero debe ser moderado y refrenado, pasa a una emoción expansiva o a una limitante si así lo decide; no se rinde a ella.

Los que piensan que el mundo mágico resolverá sus problemas , están equivocados; Si soluciona problemas, pero crea otros nuevos.

Por otra parte no es posible contar cuantas personas hacen cambios constantes del placer a la soledad, del amor a la tristeza; personas que tratan de evitar lo desconocido; esas personas olvidan que al entrar a ese mundo no hay marcha atrás, no sobre esta tierra; porque lo desconocido reemplaza lo que habría sido nuestro futuro si no hubiéramos empezado el cambio.

Al hacer cambios Constantes y frecuentes de una a otra emoción se pierde la coherencia, por lo tanto la estabilidad se pierde o se vuelve precaria. Algunas personas solamente pueden refugiarse en emociones limitantes como el miedo y la soledad; otras mas sanas van en la búsqueda de algo que desconocen y cambian de manera errática; es el caso de las solteronas de 30 años que le temen al amor; o de las muchachas que cambian de novio como de ropa interior, o de los hombres que engañan a sus esposas. Buscar la estabilidad en emociones contradictorias destroza a la persona

Una vez que elegimos dar el salto a lo desconocido, el equilibrio se encuentra en lo desconocido, o en el borde de los dos mundos. No es posible fingir que no ha pasado nada. En otro lugar hablé sobre el Guardián del umbral; aquél que simboliza el cambio de estados de conciencia y como dije en su momento al guardián debemos temerlo cuando no lo tenemos a la vista. El guardián simboliza lo desconocido.


Alfonso Orozco - Julio 1999
ICQ 41907900